el botero más chiquito y caro que he pagado

 Desde que tengo uso de razón, me siento en guerra con Fernando Botero. Cada vez que voy al MAMU, me cuesta creer que veo la misma exposición todas las veces. Hace como un año, encontré este artículo de Luis Ospina que me hizo odiarlo un poco más. También entendí el porqué de su exposición permanente que la lleva dos décadas sin algún cambio significativo. Me parece todavía más imposible de creer que su auge y fortuna no esté influenciada por mecenas de dudosa procedencia. ¿Me van a decir que él no cogió su tajada del proceso 8000 avalado por su hijo? ¡póngale la firma!

Me encantaría poder ultrajar ese espacio algún día, o formular una entrevista incómoda con Botero, como esas famosas de Álvaro Uribe. Que me responda a todo "siguiente pregunta por favor". Por ahora sólo queda intervenir el espacio virtualmente. Mientras todos toman fotos inocentemente, una escultura de Botero en manera de filtro, invade las salas del museo con una consigna directa para el noble artista que donó más de 200 de sus obras al gobierno. 

Lo primero fue hacer un modelo 3d en Blender. Con ayuda de un amigo que me mostró a grandes rasgos cómo realizar un modelo "low poly" para que no tenga problemas en las redes sociales, salió este caballo de Troya virtual: un modelo con gráfica de Play 1 de una de las esculturas que están en la plaza de Botero en Medellín.



Luego de tener modelo, en Spark AR le asigné acciones para poderlo manipular y ubicar a elección en el espacio:



Le agregué nuevas texturas encima de las que ya había puesto en Blender y lo publiqué. Sin embargo, no se ha publicado, sigue en verificación.


Lo siguiente fue el trabajo de campo:
























Por último, le pedí a dos vigilantes si era posible que me sacaran una foto. Fue un momento incómodo para ellos al ver el mensaje del monumento virtual. Una de ellas vio el filtro y me dijo que no estaba autorizada. Los dos le pidieron a alguien más:



Dejé un QR que dirige a un documento con un link a esta entrada y al artículo de Luis Ospina. Ojalá quede pegado ahí un ratito y algún curioso lo escanee.






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